En Nuestra población actual se conocen una serie de instituciones que permiten un orden y reglamentación en las actividades y acciones a realizar por parte de los ciudadanos que la conforman en un marco organizativo y de control. Dentro de estos están la familia, los centros de enseñanza, la religión, el estado, entre otros que cumplen con estas funciones y hacen que el mundo o las personas que acaten estas reglas estén denominados como seres normales funcionalmente. Conociendo que la modernidad fue un periodo donde el sistema social sufrió diferentes modificaciones tanto económica, política, jurídica, educativa, comunicativa, familiar, cultural, científica, etc.…, nos enfocaremos entonces como ha sido su impacto en el núcleo familiar o para ser más preciso en los cambios que ha sufrido la familia a raíz de las reformas que trajo el periodo de la modernidad.
Dicho periodo ha sido denominado con diversas definiciones por muchos filósofos, sociólogos, que expresan como lo hacen saber los conocidos “Lyotard, Vattimo y Derrida, que la definen como posmodernidad; Daniel Bell, como sociedad posindustrial; Habermas, modernidad inconclusa; Luhmann, Giddensy Zygmunt Bauman, como sociedad del riesgo y Manuel Castells como “era de la información”.1 Estas y otras definiciones y terminologías permiten evidenciar que la modernidad fue una época que generó cambios con la gran cantidad de información que corría a su alrededor y en medio de los habitantes de un lugar, que poseían tal vez pensamientos y sensaciones diferentes frente a los sucesos ocurridos, siendo entonces, la familia una institución donde comenzaron a generarse modificaciones y transformaciones de acuerdo a la infinidad de conocimientos que llegaban día tras día.
Sabemos bien, que una familia según la constitución política colombiana “es la célula fundamental de la sociedad y la primera escuela y universidad del ser humano”2, que además debe estar “integrada por mamá, papá e hijos, pero éstos sólo en el número que aquellos pueden formarlos, criarlos y hacerlos excelentes ciudadanos, la Constitución quiere una familia en la que la opción del rompimiento, sea el último recurso a que deba recurrir la pareja, quiere una familia fuerte, sólida, amorosa, que sea capaz de concurrir con El Estado y la sociedad a la protección integral de la vida y al respeto a la dignidad humana”2, quiere entonces la constitución que la familia sea un núcleo fundamental para el desarrollo del individuo como ser social dentro de un colectivo aprendiendo conceptos básicos de convivencia.
Teniendo en cuenta lo mencionado, es una realidad para todos que antes la familia permanecía unida hasta que alguno de los hijos se casaba, y los demás no dejaban el hogar porque tenían muy claro que ese era el lugar que les correspondía. Si alguno de los hijos tenía problemas o se llegaba a embarazar sin contar con una pareja que la respaldara, era un hecho que la hija junto con su hijo se incorporaría al núcleo familiar, sin hacerse muchos cuestionamientos. Si un hijo se divorciaba, se esperaba que regresara al hogar muchas veces con sus propios hijos, aumentando la familia y haciéndola más numerosa. Hoy en día, cada vez se ve con más frecuencia que las familias se desintegran y que cada uno forma su vida en diferentes lugares al del resto de la familia. Algunos cambios también como que los matrimonios son menos duraderos, existen muchos divorcios, los hijos empiezan a conocer otro tipo de escuelas de enseñanza como los amigos y hasta los medios de comunicación; demuestra un grado de libertad en sus actos, como el que los hijos empiezan a criar a sus propios hijos en edades donde pueden estar aprendiendo y tal vez jugando, hacen que sus pensamientos sean libres al igual que sus actos y esa estructura de la que hablamos anteriormente comience a perderse o deje de existir, por el solo hecho de querer todo de una forma tan inmediata, tan acelerada, de desear cambios en un solo abrir y cerrar de ojos, dejando consecuencias que fomentan desorden, desigualdad, pobreza, falta de educación y cultura.
Sería conveniente, preguntarnos si eso que llaman modernidad ha fomentado ese libre pensamiento a querer vivir la vida con otros ojos y corazón diferente a lo que antes veíamos y sentíamos?, si ¿ la modernidad ha influido tanto en nuestras mentes, como para pensar que el tener una familia unida, con principios y reglas de convivencia básica sea algo tan ilógico, descabellado o absurdo?
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